domingo, 25 de diciembre de 2011

Capítulo 3

Hora de levantarse. No quiere. No puede. Si por ella fuera se pasaría el día metida en la cama. Le gusta tanto dormir. Tanto su madre como Wendy están de acuerdo en que duerme demasiado durante el fin de semana y que pierde tiempo valioso pero no puede evitarlo, dormir es otra de sus pasiones. Su madre la avisa de que se está haciendo tarde, Álex no le presta atención y gira la cabeza para no ver a su madre mientras la incordia así que ésta decide destaparla. Álex empieza a sentir como el frío se apodera de ella, un escalofrío recorre su cuerpo. Decide levantarse e ir al baño, no se sienta en la taza, está congelada. Odia el frío, odia el invierno. Los días son demasiado cortos y eso la deprime terriblemente, eso sí, cuando llueve le encanta sentarse frente a la ventana y pasar los minutos viendo como cae la lluvia, pensando en sus cosas, reflexionando sobre cualquier tema. Otra razón por la que el invierno no le gusta es que a causa del frío siempre tiene las manos y los pies helados. No le gusta sentirlo y hay algunas veces que hasta le duelen los huesos. Pero que se le va a hacer, es una estación más del año y tiene que pasar, ya llegará el verano para poder ir a la playa y disfrutar del calor.

Hace lo mismo de cada mañana: vestirse, arreglarse, desayunar, lavarse los dientes y salir por la puerta hacia el coche esperando que el día pueda ser todo lo bueno dentro de lo posible. Llega al instituto y hace el mismo camino de cada mañana durante cinco días a la semana. Llega a la puerta de clase y, cómo no, el profe aún no ha llegado, siempre suelen tardar y Wendy tampoco está, llegará más tarde, como de costumbre. Se queda sentada en el suelo frente a la puerta de la clase, al lado de más gente de su clase, con la que no quiere hablar, si le dicen algo no va a contestar de mala gana pero no quiere más que una relación de “Hola” y “Adiós”, además a esas horas no tiene demasiadas ganas de conversar y no se ha levantado con buen pie.

Después de unos minutos desde que ha llegado suena el timbre, al poco llega el profesor y a los minutos de haber entrado en clase llega Wendy. A principio de curso no se sentaban juntas pero después de unas semanas lo consiguieron y ahora se sientan en un recoveco al final de la clase. Están lo suficientemente lejos de la mesa del profe como para que no les digan mucha cosa (de hecho es la mesa más lejana de la de los profes), pero se les ve bien, no hay nadie que las tape. Se dan dos besos, se preguntan qué tal todo y se sientan. Wendy siempre sube la silla, Álex ya ni se esfuerza, es verdad que debería hacerlo pero si a veces ni siquiera arregla el desorden que hay en su propia vida, para qué lo iba a hacer en un lugar donde no se siente demasiado cómoda, no porque sea el instituto, sino porque en esa clase está mal, tanto ella como Wendy están hartas de sus compañeros de clase, se merecen una clase algo más responsable que esa. El día se hace largo, demasiado quizá.

Esa noche, en la cama, repasa el día, otro cualquier día como los demás, no ha ocurrido nada nuevo, nada especial. No sabe por qué sigue esperando que algún día pase algo emocionante si de cada vez se lleva más decepciones. En ocasiones siente que la vida se le está pasando sin aprovecharla, en verdad sólo tiene quince años y tampoco puede decir mucho pero es lo que siente, y de verdad lo lamenta. Piensa en cada día de este curso y sólo ve como va cada día al instituto, vuelve y se pasa la tarde trabajando. No hay más. Puta vida. En ese momento recuerda una frase de un libro: La vida te va dando y quitando constantemente. Hay que aprender a estar firmes en los malos momentos y disfrutar de los buenos. Al pensar en esta frase recuerda que Wendy siempre le dice que no sea tan negativa, lo intenta pero le viene de familia y no puede evitarlo, y de este modo se queda profundamente dormida. Dulces sueños.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Capítulo 2

Es domingo. Álex se siente algo triste, no por nada en especial, más que nada porque empieza la semana. Ya llevan una semana de clase después de las vacaciones de Navidad, aún no se ha puesto las pilas del todo pero pronto lo hará. Es una chica muy trabajadora, nunca deja los deberes sin hacer ni un examen por estudiar. Tiene un objetivo en la vida y quiere llegar a él. En todo el finde no ha visto a Wendy pero sí han hablado por Messenger. No tienen demasiadas cosas que contarse pero siempre se lo pasan genial cuando están juntas.

No tiene nada que hacer, se pone a leer. Continúa con el libro que está leyendo, Sueña, va de una chica que sin querer se mete en los sueños de las personas que se duermen a su alrededor, lleva una vida difícil, con una madre alcohólica y poco dinero. Tampoco conoce a su padre, pero al poco tiempo conoce a un chico con su misma situación económica y empiezan una historia de amor. Encuentra que el libro está muy bien escrito, le encanta, le apasiona y siente cada momento que lee como suyo propio. Rápidamente el día va pasando sin ocurrir nada especial, como siempre. Una vida algo monótona, pero se conforma.

martes, 20 de diciembre de 2011

Capítulo 1

Y a continuación él la besa en el cuello y ella se abandona, vuelve la cabeza para unir su boca a la de él, recorre su mandíbula con las yemas de los dedos y le besa con fuerza; sus lenguas se saborean con locura. Él la aprieta contra sí, y ella lo aprieta a él a su vez; sus cuerpos tiemblan, como si fueran dos niños perdidos y asustados, hambrientos, deseosos de sentir el contacto, el abrazo de alguien, quien sea, del primero que les resulte lo bastante familiar, lo bastante fuerte para rescatarlos. Respiran pesadamente. Sus dedos tiran de las ropas.
Y luego se apaciguan.
Se detienen. Descansan.
Hasta que uno de los dos, o ambos, empieza a llorar.
Antes de que se rompa otra pieza que también deberá ser reparada.
Permanecen unos instantes en pie, recuperando fuerzas.
Y luego él encuentra los dedos de ella, y los entrelaza entre los suyos.

Dios, le encanta este libro. Bueno, en realidad le encantan todos los libros, pero este en especial, le transmite tantos sentimientos inexplicables. La verdad que una de sus grandes pasiones es leer, siempre necesita que haya un libro encima de su mesilla de noche con el que poder evadirse de la realidad, con el que poder olvidarse de sus problemas y de los del mundo leyendo cada palabra, cada línea de cada página. También le encanta leer porque puede sentir algo o hacerse una idea de un momento que ella aún no ha pasado, le encantaría sentirse como la protagonista de cada uno de los libros que lee (aunque siempre los coge de amor y sabe perfectamente que lo que ocurra en el libro a ella no le va a pasar). Querría poder tener pareja, sabe que nunca tendrá a un chico tan perfecto como los que salen en los libros pero nunca elegirá a ninguno que sea un cabrón indeseable. De momento no ha tenido nunca un novio serio (no cuenta los que tuvo en el colegio). Desde que llegó al instituto busca una relación seria, a diferencia de las otras chicas y del resto de la sociedad no quiere un rollo de una noche, quiere a alguien con quién compartir cada momento, bueno y malo, tener una confianza especial y poder hablar de cualquier cosa.

Este año está haciendo el último curso de la E.S.O. La verdad es que su clase está considerada la peor de las cuatro que hay, y no le extraña. Sus compañeros son todos unos irresponsables que no estudian, no trabajan y además son de mala influencia. Por suerte ha coincidido en clase con su mejor amiga, Wendy. Aunque sólo se conocen desde hace un par de años ya son inseparables. La verdad es que no tienen muchas cosas en común, más que nada la música, y aún así tienen gustos diferentes. El resto de amigas del grupo está en la otra clase, que además, es la de los “inteligentes que todo lo hacen bien”. Esto supone un distanciamiento entre ellas aún más grande pero realmente no le importa si está con Wendy. Su mejor amiga es verdaderamente más madura que ella, responsable (aunque siempre llega tarde a las citas) y se preocupa por todos, es tan buena. Sus padres son algo hippies, de ahí su nombre, no es que sea inglesa ni nada. Su nombre le pega tanto. Aunque ella normalmente no se viste de forma hippie, en ocasiones sí lo hace y entonces aún le queda mejor su nombre. Lleva el pelo corto, le roza los hombros a duras penas, lo tiene liso, menos por las puntas, que se le ondula. Siempre lo lleva echado hacia atrás y durante el día se va pasando los dedos para que no se le ponga sobre los ojos y le moleste, por si un caso lleva en su muñeca un coletero y muchas veces se lo recoge. A parte de tener el pelo oscuro, Wendy tiene los ojos claros, es una mezcla entre verde y marrón, pero normalmente se ven más verdes.

A parte de tener una tan buena amiga, Álex no se siente del todo contenta con ella misma. A veces piensa que es una gilipollas rotunda por su estúpida timidez y su actitud borde en ocasiones. Cada vez que conoce a un chico, por ser tan tímida, saca su lado más borde, de esa manera siempre caerá mal a todos los tíos y nunca podrá tener novio. Pero lo hace porque no quiere que nadie llegue a su interior. No quiere que nadie vea lo que realmente siente. No quiere que nadie vea la chica sensible que lleva en su interior, quiere mostrarse fría hasta que conozca a la persona adecuada con la que pueda confiar. También tiene demasiada poca confianza en sí misma, además de serlo por su carácter ha tenido desde que tenía seis años una “amiga” que siempre le echaba mierda y ha ido perdiendo su confianza. Cuando llegó al instituto su supuesta amiga la empezó a dejar de lado, Álex se sentía fatal, rechazada, pero no tenía más amigas. Callaba y aguantaba, y algunas noches lloraba en silencio. Hasta que conoció a Wendy. Entonces empezó a abandonar a esa “amiga” aunque su confianza en si misma no volvía, de momento, había desaparecido.

Ahora que se habían hecho tan inseparables, Álex, con la que tenía más confianza era con Wendy y al estar en otra clase tenían como su propio grupo. Al empezar el curso soñaban con añadir a alguien más, alguna chica con sus mismas opiniones e ideas pero al ver la gente que tenían en clase se les quitaron por completo las ganas. Y aunque Álex deseara con todas sus fuerzas tener pareja, al estar con Wendy le bastaba, aunque les encanta opinar sobre cada tío, imaginarse una historia de amor como en las pelis, y como no, en los libros. A Wendy también le gusta mucho leer, incluso lee más libros que ella. Una de las cosas que más le gustan a Álex de leer es poder dejarle el libro que se ha leído a Wendy y después comentarlo juntas.