Y a continuación él la besa en el cuello y ella se abandona, vuelve la cabeza para unir su boca a la de él, recorre su mandíbula con las yemas de los dedos y le besa con fuerza; sus lenguas se saborean con locura. Él la aprieta contra sí, y ella lo aprieta a él a su vez; sus cuerpos tiemblan, como si fueran dos niños perdidos y asustados, hambrientos, deseosos de sentir el contacto, el abrazo de alguien, quien sea, del primero que les resulte lo bastante familiar, lo bastante fuerte para rescatarlos. Respiran pesadamente. Sus dedos tiran de las ropas.
Y luego se apaciguan.
Se detienen. Descansan.
Hasta que uno de los dos, o ambos, empieza a llorar.
Antes de que se rompa otra pieza que también deberá ser reparada.
Permanecen unos instantes en pie, recuperando fuerzas.
Y luego él encuentra los dedos de ella, y los entrelaza entre los suyos.
Y luego se apaciguan.
Se detienen. Descansan.
Hasta que uno de los dos, o ambos, empieza a llorar.
Antes de que se rompa otra pieza que también deberá ser reparada.
Permanecen unos instantes en pie, recuperando fuerzas.
Y luego él encuentra los dedos de ella, y los entrelaza entre los suyos.
Dios, le encanta este libro. Bueno, en realidad le encantan todos los libros, pero este en especial, le transmite tantos sentimientos inexplicables. La verdad que una de sus grandes pasiones es leer, siempre necesita que haya un libro encima de su mesilla de noche con el que poder evadirse de la realidad, con el que poder olvidarse de sus problemas y de los del mundo leyendo cada palabra, cada línea de cada página. También le encanta leer porque puede sentir algo o hacerse una idea de un momento que ella aún no ha pasado, le encantaría sentirse como la protagonista de cada uno de los libros que lee (aunque siempre los coge de amor y sabe perfectamente que lo que ocurra en el libro a ella no le va a pasar). Querría poder tener pareja, sabe que nunca tendrá a un chico tan perfecto como los que salen en los libros pero nunca elegirá a ninguno que sea un cabrón indeseable. De momento no ha tenido nunca un novio serio (no cuenta los que tuvo en el colegio). Desde que llegó al instituto busca una relación seria, a diferencia de las otras chicas y del resto de la sociedad no quiere un rollo de una noche, quiere a alguien con quién compartir cada momento, bueno y malo, tener una confianza especial y poder hablar de cualquier cosa.
Este año está haciendo el último curso de la E.S.O. La verdad es que su clase está considerada la peor de las cuatro que hay, y no le extraña. Sus compañeros son todos unos irresponsables que no estudian, no trabajan y además son de mala influencia. Por suerte ha coincidido en clase con su mejor amiga, Wendy. Aunque sólo se conocen desde hace un par de años ya son inseparables. La verdad es que no tienen muchas cosas en común, más que nada la música, y aún así tienen gustos diferentes. El resto de amigas del grupo está en la otra clase, que además, es la de los “inteligentes que todo lo hacen bien”. Esto supone un distanciamiento entre ellas aún más grande pero realmente no le importa si está con Wendy. Su mejor amiga es verdaderamente más madura que ella, responsable (aunque siempre llega tarde a las citas) y se preocupa por todos, es tan buena. Sus padres son algo hippies, de ahí su nombre, no es que sea inglesa ni nada. Su nombre le pega tanto. Aunque ella normalmente no se viste de forma hippie, en ocasiones sí lo hace y entonces aún le queda mejor su nombre. Lleva el pelo corto, le roza los hombros a duras penas, lo tiene liso, menos por las puntas, que se le ondula. Siempre lo lleva echado hacia atrás y durante el día se va pasando los dedos para que no se le ponga sobre los ojos y le moleste, por si un caso lleva en su muñeca un coletero y muchas veces se lo recoge. A parte de tener el pelo oscuro, Wendy tiene los ojos claros, es una mezcla entre verde y marrón, pero normalmente se ven más verdes.
A parte de tener una tan buena amiga, Álex no se siente del todo contenta con ella misma. A veces piensa que es una gilipollas rotunda por su estúpida timidez y su actitud borde en ocasiones. Cada vez que conoce a un chico, por ser tan tímida, saca su lado más borde, de esa manera siempre caerá mal a todos los tíos y nunca podrá tener novio. Pero lo hace porque no quiere que nadie llegue a su interior. No quiere que nadie vea lo que realmente siente. No quiere que nadie vea la chica sensible que lleva en su interior, quiere mostrarse fría hasta que conozca a la persona adecuada con la que pueda confiar. También tiene demasiada poca confianza en sí misma, además de serlo por su carácter ha tenido desde que tenía seis años una “amiga” que siempre le echaba mierda y ha ido perdiendo su confianza. Cuando llegó al instituto su supuesta amiga la empezó a dejar de lado, Álex se sentía fatal, rechazada, pero no tenía más amigas. Callaba y aguantaba, y algunas noches lloraba en silencio. Hasta que conoció a Wendy. Entonces empezó a abandonar a esa “amiga” aunque su confianza en si misma no volvía, de momento, había desaparecido.
Ahora que se habían hecho tan inseparables, Álex, con la que tenía más confianza era con Wendy y al estar en otra clase tenían como su propio grupo. Al empezar el curso soñaban con añadir a alguien más, alguna chica con sus mismas opiniones e ideas pero al ver la gente que tenían en clase se les quitaron por completo las ganas. Y aunque Álex deseara con todas sus fuerzas tener pareja, al estar con Wendy le bastaba, aunque les encanta opinar sobre cada tío, imaginarse una historia de amor como en las pelis, y como no, en los libros. A Wendy también le gusta mucho leer, incluso lee más libros que ella. Una de las cosas que más le gustan a Álex de leer es poder dejarle el libro que se ha leído a Wendy y después comentarlo juntas.
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